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Revista Azul y Verde | Nº 33

En busca de la armonía perfecta

Flotar libremente, escuchar solo tu propia respiración, observar un mundo diferente al habitual… Estas son algunas de las sensaciones que provoca bucear. Ana Belén Moreno, de la Gerencia de Gestión de Proyectos IT, nos descubre más sobre su afición por este deporte

Sumergirse en las profundidades marinas y experimentar “esa mezcla entre tranquilidad y aventura” es la pasión de Ana Belén Moreno, coordinadora del proyecto para la prestación y puesta en marcha de los servicios IT que Enagás proporcionará a Saggas. Tal y como confiesa, el trabajo (y el hecho de vivir en Madrid) no es un impedimento a la hora de practicar buceo: “hay muchos puntos de inmersión en España y alrededores, donde es sencillo llegar sin necesidad de estar semanas fuera. Enagás es flexible en lo relativo a la solicitud de días de vacaciones”.

La afición de Ana Belén por este deporte comenzó en 2007 y, aunque al principio fue “solo para probar”, desde entonces no ha parado de viajar y bucear por los fondos marinos de México, Jamaica, Costa Rica, Cabo Verde, Filipinas, Australia... De todos, “el de las Islas Maldivas quizá sea el más impresionante en el que he estado. Sin duda, mi lecho marino favorito son los arrecifes de coral porque existe una variedad enorme de fauna y flora en perfecta sintonía, así como un contraste de colores que únicamente he podido apreciar allí”, asegura.

“Mi lecho marino favorito son los arrecifes de coral porque existe una variedad enorme de fauna y flora en perfecta sintonía, así como un contraste de colores que únicamente he podido apreciar allí”

Un mundo diferente
Pero, ¿qué es lo que realmente engancha de esta disciplina? Según Ana Belén es difícil de explicar. “Pasas a un medio distinto y tienes la posibilidad de apreciar un mundo completamente diferente al nuestro, armónico, con preciosos y sobrecogedores paisajes bajo el agua y, aunque afortunadamente la televisión nos ha acercado la posibilidad de descubrir qué se esconde allí abajo, la sensación de respirar en el agua con normalidad y sentirse uno más, es maravillosa”.

Además de entrar en contacto directo con la naturaleza y poder observar la enorme biodiversidad que se encuentra en las profundidades marinas, bucear fomenta aptitudes como la seguridad y la confianza. Otros beneficios que aporta es la ampliación de la capacidad pulmonar, de la resistencia y de las habilidades psicomotrices.

Para quien quiera dejarse sorprender por el entorno marítimo, Ana Belén recomienda “animarse y probar. En cualquier lugar de costa se puede hacer un bautismo de buceo, sentir la libertad de respirar bajo el agua rodeado de vida y verte inmerso en ‘otro mundo’. Eso sí, si se puede comenzar en algún lugar con buenos fondos marinos, mucho mejor”.

Bajo el mar

Snorkel, con escafandra o en apnea: escafranda autónoma, buceo con regulador.

Para bucear… ¿Caribe o Australia? Australia.

Un tesoro por encontrar: El sardine run, en Sudáfrica.

Una especie (flora o fauna) que aún no hayas visto: muchas, pero me encantaría bucear con tiburones toro.

Un fondo marino por descubrir: Indonesia.



Consejos para principiantes

Si te planteas sumergirte en esta disciplina es importante que tomes formación previa con un instructor que te ayude a dar los primeros pasos, a adaptarte al medio y ganar seguridad en ti mismo. Además, ten en cuenta:

Bucea en compañía: no importa la experiencia que tengas, bucear solo es una temeridad. Para garantizar una buena experiencia, desciende siempre, por lo menos, con una persona y mantén la comunicación con ella.

Asciende lentamente: al cuerpo humano le cuesta acostumbrarse a los cambios bruscos de presión. Una regla habitual en buceo es subir más despacio que la columna de burbujas emitida con cada exhalación de aire.

Cuida el entorno: algunos organismos marinos son altamente frágiles por lo que cualquier roce puede dañarles. Mantén el equipo de buceo y el propio cuerpo controlado de forma que no perjudique ningún hábitat.