Saltar al contenido principal

Cerrar la brecha de género en la transición energética podría aportar 122.000 millones anuales al PIB de España

Diversidad Descarbonización Corporativo
13 enero 2026

 

  • El nuevo informe de ClosinGap pone de manifiesto que solo una de cada cuatro personas que trabajan en sectores de transición energética es mujer. Y alerta de que, al ritmo actual, la paridad no llegará hasta al menos 2061
  • Del estudio, impulsado por Enagás, se desprende que igualar la presencia femenina y masculina en el sector podría incrementar el PIB español en un 7,7%

 

La transición energética es clave en la lucha contra la crisis climática y la competitividad económica, y también una oportunidad para el avance en igualdad de género. Así lo recoge el informe ClosinGap “Coste de oportunidad de la brecha de género en la transición energética”, impulsado por Enagás y presentado hoy, que analiza cómo la infrarrepresentación femenina supone un obstáculo decisivo para un desarrollo justo, igualitario y competitivo.

El estudio, elaborado por Afi, cuantifica por primera vez el impacto económico de la brecha de género en los sectores vinculados a la transición energética: si se alcanzara la paridad, el PIB español podría aumentar en 122.000 millones de euros anuales, equivalente al 7,7% del PIB nacional de 2024. El informe evidencia que el talento femenino, clave para el éxito de la transición energética, sigue infrautilizado en los sectores estratégicos de futuro.

En palabras de Judit Carreras, Directora del Instituto de Transición Justa, “informes como este son clave para entender que la transición energética no es solo tecnológica o climática, sino una palanca para la calidad del empleo y para avanzar hacia una sociedad más justa. Constatamos que, a mayor ambición en igualdad de género, mayor es la velocidad de convergencia y el impacto positivo sobre la economía y el bienestar colectivo”.

Según ha apuntado durante la presentación Arturo Gonzalo, Consejero Delegado de Enagás, “detrás de cada dato que ofrece este informe hay personas, talento y oportunidades que no podemos permitirnos perder. La igualdad no puede esperar y el propósito de esta investigación es que sirva para actuar. Medir la desigualdad de género y sus consecuencias es la forma de adoptar con firmeza las políticas y medidas adecuadas”.  

En cuanto a los avances realizados por Enagás, Arturo Gonzalo ha señalado que “la diversidad e inclusión es un pilar clave de nuestra estrategia y traducimos este compromiso en políticas y acciones concretas: contamos con un 50% de mujeres en nuestro Comité Ejecutivo y un 40% en el Consejo de Administración, así como en los puestos directivos y predirectivos”.

Marieta Jiménez, Presidenta de ClosinGap, ha destacado que “el informe es, ante todo, una invitación. A mirar con perspectiva. A trabajar con urgencia. A diseñar la transición energética desde la convicción de que la igualdad no es un añadido, sino una condición indispensable para el progreso. Si logramos sumar todas las voces —las de hoy y las de mañana—, haremos que la energía que mueve al país sea también la energía que cierre brechas, que genere oportunidades y que construya una sociedad más próspera para todos y para todas”.

Propuestas de acción: igualdad como motor económico y social

El panel de debate de presentación del informe ClosinGap ―moderado por el Director General de Personas y Transformación de Enagás, Javier Perera; y en el que han participado la Directora General de Transición Energética de la compañía, Natalia Latorre, el Director General de AVAESEN, Pedro Fresco, y la Consejera Independiente y Decana del Colegio de Ingenieros de ICAI, Isabel Reija―, ha concluido que garantizar la igualdad en la transición energética no es solo una cuestión de justicia social, sino una prioridad estratégica para maximizar la competitividad y el desarrollo económico del país.

El informe ―presentado por la Directora de Personas y Diversidad de Enagás, Susana Toril, y por la Directora General de ClosinGap, Lucila García― deja claro que reducir la brecha de género no solamente contribuiría a la equidad, sino que supondría un importante salto cualitativo en crecimiento, innovación y sostenibilidad para la economía española.

En esta línea, el documento detalla un paquete de propuestas para facilitar la incorporación de las mujeres al sector, desde incentivos concretos en la formación y la selección, campañas de visibilización y referentes femeninos, hasta mejoras en el seguimiento y evaluación de las políticas de igualdad. También aboga por la automatización en el acceso a ayudas frente a la pobreza energética y un mejor seguimiento estadístico de las brechas de género.

Desigualdad estructural pese al avance educativo

El informe revela que, pese a representar el 38% de los empleados con estudios universitarios en el sector, las mujeres ocupan solo el 24% del empleo total vinculado a la transición energética, con especial presencia en sectores menos remunerados y administrativos, y una escasa participación en puestos técnicos, operativos y de liderazgo. La brecha persiste en todas las generaciones: las nuevas cohortes muestran avances en formación, pero no en acceso a empleos técnicos ni puestos de responsabilidad.

También destaca la escasa presencia femenina tanto en itinerarios de Formación Profesional vinculados al sector como en titulaciones universitarias STEM, lo que limita el acceso de las mujeres a las oportunidades emergentes de empleo verde. Solo el 11% de las mujeres egresadas en carreras relacionadas logra insertarse laboralmente en el sector, frente al 23% de los hombres.

La brecha laboral: un doble desafío y una oportunidad de transformación

Las mejores condiciones laborales del sector —con menor temporalidad y brechas salariales más reducidas que en el conjunto de la economía— no han sido suficientes para cerrar la brecha de género. El conocido “techo de cristal” sigue limitando el acceso de las mujeres a la alta dirección: apenas un 22% de los cargos directivos del sector recaen en mujeres. Además, la retención de talento sigue siendo un reto; las mujeres dedican un menor porcentaje de su vida laboral a estos sectores en comparación con los hombres.

Asimismo, el documento pone el acento en uno de los aspectos menos visibilizados: la pobreza energética afecta con mayor intensidad a hogares encabezados por mujeres, especialmente monomarentales y pensionistas, generando mayores riesgos para la salud, sobrecarga de cuidados y limitaciones en el acceso a derechos básicos como consumidoras de energía.

Las mujeres lideran el compromiso social y ambiental hacia la transición energética

Según el Barómetro del CIS (marzo 2025), la preocupación y el compromiso con la acción climática es significativamente superior entre las mujeres, especialmente entre las generaciones jóvenes, donde más del 94% de las mujeres de la generación Z considera la transición energética una oportunidad para el desarrollo empresarial y la innovación.

De acuerdo a las proyecciones del estudio, de mantenerse las tendencias actuales la paridad de género en el sector de la transición energética no se alcanzaría hasta 2061. Incluso con políticas activas, la igualdad total no llegaría antes de 2043. Solo un giro radical, acorde a las metas internacionales (igualdad en 2030), permitiría acelerar el cierre de la brecha, para lo que sería necesario incrementar la presencia femenina en el sector a ritmos cinco veces superiores a los actuales.

Compartir:

Enlace copiado