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Revista Azul y Verde | Nº 37

Una relación de confianza y seguridad

Shell España y Enagás colaboran desde hace cerca de 20 años afrontando con éxito retos comunes. La clave está en el alto nivel de comunicación que mantienen ambas empresas y el profundo conocimiento mutuo

En primer plano, de izda. a dcha.: Daniel Valencia-Yamhure, de Shell, Mª Paz Adán, de Enagás, y Marta Muñoz, de Shell. En segundo plano, de izda. a dcha.: Paula Cimadevilla y Ángel Rojo, de Enagás.


Con presencia en más de 70 países y 86.000 empleados, Shell es una de las principales compañías energéticas, cuyo objetivo es satisfacer la creciente necesidad de soluciones más limpias y responsables desde el punto de vista económico, ambiental y social. Fundada en 1907, la Shell del siglo XXI trabaja, cada día, para fortalecer su posición como empresa líder en el sector mediante el suministro de petróleo, gas y energía baja en carbono a medida que el sistema energético mundial se transforma.

En este sentido, “hemos expresado públicamente nuestro apoyo al Acuerdo de París, así como nuestra intención de ser parte activa para que se cumpla”, explica Natalia Latorre, Presidenta de Shell España. Asimismo, defiende que durante la transición energética “es necesaria una apuesta firme por la promoción de soluciones pragmáticas que supongan una reducción de las emisiones de CO2”. Se refiere, entre otras, a aquellas que fomentan el uso del gas –y del GNL– y su aplicación marítima –como las operaciones de small scale que está desarrollando en las plantas de Enagás– y terrestre.

“Es necesaria una apuesta firme por la promoción de soluciones pragmáticas que supongan una reducción de las emisiones de CO2

Natalia Latorre, Presidenta de Shell España

Es por ello que la compañía estableció en 2016 una nueva división denominada Nuevas Energías que, con una inversión anual de hasta 2 mil millones de dólares al año, centra sus actividades en los nuevos combustibles para el transporte, como los biocombustibles avanzados y el hidrógeno; y la energía, al participar en casi todas las etapas del proceso, desde la generación de electricidad, pasando por su compra y venta, hasta su suministro directo a los clientes.

El mercado español, una prioridad
Para los responsables de Shell, el mercado gasístico español es una prioridad. “Su tamaño y su capacidad de regasificación lo convierten en un escenario muy interesante”, indica Natalia Latorre. Por ello, añade, la actual presencia de la compañía en España, “no se limita a la comercialización del gas a clientes, sino que también operamos con otras empresas –como Enagás– tanto nacionales como internacionales”. En el ámbito específico del GNL, “nos estamos centrando en negociación en tanques, regasificación con entrega en el Punto Virtual de Balance, carga en buques (bunkering) y entrega de cargamentos”, señala la presidenta de la compañía en España. En paralelo, Shell cuenta con buques de GNL que se dedican exclusivamente a las operaciones europeas y aprovechan las mejores oportunidades comerciales en toda Europa.

Mirando al futuro, la directiva adelanta que con su presencia en toda la cadena de valor del gas y del GNL, “Shell quiere seguir proporcionando soluciones energéticas a nuestros clientes y que estas sean cada vez más innovadoras y sostenibles de cara a cumplir con los Acuerdos de París”. En paralelo, la compañía trabajará para continuar siendo una voz relevante en el mercado del gas para “alcanzar una mayor competitividad y transparencia, impulsando el uso eficiente de la infraestructura de GNL del país, en beneficio de los consumidores”, señala.

Una relación de confianza
La relación entre Shell y Enagás se remonta a hace casi 20 años. Confianza y seguridad son para Natalia Latorre los pilares sobre los que se cimienta una colaboración “excelente entre dos empresas que se conocen muy a fondo”.

Cuando Shell España obtuvo la licencia de comercialización en 1999 “ya firmamos algunos contratos de Acceso a Terceros a las Redes con Enagás”, explica. Pero esta colaboración no se basa solo en contratos comerciales sino también “en la consecución de proyectos como el desarrollo del procedimiento de mercado secundario de capacidad; la primera descarga de GNL del Q-Max, uno de los mayores buques del mundo, en la planta de regasificación de Enagás en el Puerto de Barcelona; o, más recientemente, el trabajo realizado para ayudar en la definición de los nuevos peajes de recarga”.

Con los años, el trabajo entre Shell y Enagás ha evolucionado de manera “positiva y estimulante”, afrontando retos comunes en los que ha habido un alto nivel de comunicación. Latorre recuerda que la primera descarga en España “la hicimos el 30 de octubre del 2000 en la planta de Huelva. Desde entonces, esta duradera relación win-win, fructífera y complementaria, ha rebasado fronteras, teniendo un paradigma en el caso de la terminal de Altamira en México”.

“Shell quiere seguir proporcionando soluciones energéticas a nuestros clientes y que estas sean cada vez más innovadoras y sostenibles de cara a cumplir con los Acuerdos de París”

Natalia Latorre, Presidenta de Shell España

Hub europeo

La apuesta de Shell por el gas natural, el GNL y las renovables en España es firme por su potencial, su situación geográfica, la infraestructura gasística ya existente y porque contribuye al objetivo final de reducción de emisiones.

Estos factores han impulsado “la creación de un hub europeo de GNL que será referente en todo el continente”, explica la Presidenta de Shell España. Este nodo promoverá también la penetración de Shell en el ámbito de las renovables.

2020, el año del centenario

Shell celebrará el año que viene su centenario en España. Su historia se inicia en 1920, cuando comienza su actividad comercial para el suministro de combustibles líquidos a la navegación en el Puerto de la Luz (Las Palmas de Gran Canaria). Con la liberalización del mercado español, Shell emprende sus actividades de comercialización de gas natural en 1999 y, en el año 2000, la comercialización de electricidad con una planta de ciclo combinado.