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Revista Azul y Verde | Nº 37

50 años de una infraestructura pionera

En 1969 se puso en marcha la Planta de Regasificación de Barcelona, un hito histórico que supuso la llegada del gas natural a España y, también, el origen de Enagás. La terminal ha sabido adaptarse al paso del tiempo y hoy sigue siendo un referente en innovación

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En febrero de 1969 llegó a la Planta de Barcelona, procedente de Argelia, el buque Aristóteles con el primer cargamento de gas natural licuado (GNL) para la península ibérica. Sin duda, esta fecha supone un antes y un después para el sector energético en España, ya que fue el punto de partida para el desarrollo del resto de infraestructuras de Enagás y del Sistema Gasista tal y como lo conocemos hoy en día.

Así empezaba la historia de la gasificación de España y el origen de Enagás. Este primer paso puso de manifiesto desde el principio lo que ha sido la visión estratégica de la organización a lo largo del tiempo y a la que ha sabido mantenerse fiel: la apuesta decidida por el desarrollo industrial, por la tecnología y la innovación. Es más, el espíritu innovador con el que se construyó la Planta de Barcelona se mantiene en el ADN de la compañía 50 años después.

El espíritu innovador con el que se construyó la Planta de Barcelona se mantiene 50 años después

El origen de un proyecto con carácter internacional
La Planta de Regasificación de Barcelona, la primera de sus características en la Europa continental, fue la culminación de un proyecto ambicioso que buscaba mejorar el suministro energético. Suponía el paso del denominado ‘gas ciudad’ (gas manufacturado procedente del carbón) al gas natural, un avance fundamental para el desarrollo industrial del país y, sobre todo, muy relevante en términos medioambientales.

Con este objetivo en mente, Gas Natural –participada en ese momento por ESSO, Catalana de Gas y entidades bancarias, y dirigida por Pere Duran Farell– decidió impulsar un plan para introducir el GNL en España, para lo que se requería la construcción de la Planta de Barcelona y la red de transporte industrial, así como la firma de contratos de gas con Libia y Argelia.

Desde el principio se contó con un equipo multicultural en el que convivieron diversas nacionalidades, sobre todo durante la fase de construcción. En Barcelona la plantilla se compuso principalmente por personal orientado a puestos de control financiero y económico, ampliándose posteriormente a profesionales de perfil más técnico para la operación, siendo Pat Hill, ingeniero de procesos de ESSO, el primer Jefe de Planta con su adjunto Enrique Roig.

Del ayer al mañana
El proceso de la llegada de GNL a España culminó cuando, en 1969, se encendieron las dos calderas de producción de vapor saturado destinadas a abastecer a las industrias del área de la Ciudad Condal. Desde entonces la actividad de la terminal de Barcelona no se ha detenido. De hecho, hoy en día, su papel es clave para la seguridad y diversificación del suministro energético del país. Solamente en 2018, recibió GNL de diez países y acumuló el mayor número de descargas.

El gas cambió la industria y contribuyó a su desarrollo. Hoy sigue teniendo un papel clave en el proceso de transición energética en el que nos encontramos. La Planta de Barcelona ha sabido evolucionar y adaptarse a las nuevas necesidades del mercado y es un referente en eficiencia energética y en prestación de servicios logísticos innovadores como el bunkering. Así, 50 años después de su puesta en marcha, esta instalación sigue cumpliendo con una misión compartida por el conjunto de la empresa: la de acercar el futuro.

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¿Sabías que...?

La introducción de GNL en España fue un proyecto pionero en el que se utilizaron técnicas innovadoras como, por ejemplo, el hormigón pretensado y postensado en la construcción de los depósitos.

La iniciativa tuvo una gran importancia para el desarrollo económico local, ya que para los tanques se utilizaron materiales disponibles en la zona, minimizando así la importación.

Fue necesaria la construcción de un dique protector y el dragado y relleno de una zona interior del puerto para ganar al mar una explanada de 220.000 m2.


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