- Primer plano -

Revista Azul y Verde | Nº 37

Elena Rodríguez

Gerencia de Equipos y Materiales

Las infraestructuras marítimas son una puerta de entrada del gas natural que permite diversificar el origen de la energía que consumimos. Para Enagás, contar con ellas es decisivo de cara a garantizar el suministro en la Península

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Enagás cuenta en la actualidad con plantas de regasificación propias en las ciudades de Barcelona, Cartagena, Huelva y Gijón. En estas cuatro localidades, posee siete puestos de atraque, tres de los cuales pueden operar con buques Q-max, los mayores metaneros para transporte de gas existentes. Estas embarcaciones tienen una eslora equivalente a tres campos de fútbol (355 metros) y una capacidad de 266.000 m3. En total resultan más de 2.000 metros lineales de infraestructura marítima.

Dados estos tamaños, la operación de los barcos de transporte de GNL resulta compleja, exigiendo contar con las infraestructuras precisas y los profesionales adecuados.

Seguridad en las operaciones
Una maniobra de atraque y amarre puede requerir hasta cinco remolcadores y en ocasiones las condiciones climatológicas no son buenas. Solo “si tienes el barco quieto y amarrado a la infraestructura se puede empezar a operar un gasero y conectar los brazos de carga”, indica Elena Rodríguez, de la Gerencia de Equipos y Materiales de Enagás.

La seguridad de las operaciones de un buque necesita que las instalaciones marítimas sean acordes a los barcos que vayan a ser usuarios de las mismas, tanto si son de gran tamaño, como de pequeño (small scale y bunkering). “Un barco requiere profundidad y espacio suficientes para navegar y maniobrar, conocimiento y control de su velocidad para limitar la energía de impacto, estructuras que permitan un apoyo suficiente sin dañar el casco y un amarre que lo mantenga pegado a la terminal incluso en condiciones climatológicas adversas”, explica Rodríguez.

Nuevos proyectos
La Gerencia de Equipos y Materiales trabaja en hacer realidad nuevos proyectos, como pueden ser la transferencia de carga de buque a buque o la mejora de las infraestructuras para operar cualquier tamaño de buque.

Horizonte 2020

En 2020 entrará en vigor una nueva normativa de la OMI (Organización Marítima Internacional), que limitará la presencia de azufre en los combustibles marinos. Consciente de ello, Enagás trabaja para que el GNL sea una alternativa. “Si los barcos de pasaje y los reglamentos locales impulsan el uso de GNL, será necesaria la adecuación de puntos de suministro que den la seguridad que tanto preocupa a los armadores para adaptar sus barcos a GNL”, afirma Elena Rodríguez.





La Gerencia de Equipos y Materiales trabaja en hacer realidad nuevos proyectos, como la transferencia de carga de buque a buque