Nuestro proyecto de futuro

Visión a largo plazo: “Enagás 2040”

El cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París en materia de cambio climático supone un gran reto para el sector energético. El sector, como responsable de dos tercios de las emisiones globales de GEI (gases de efecto invernadero), deberá transformarse en un modelo más sostenible de producción, transformación y consumo de energía. Este cambio hacia una economía baja en emisiones afectará a todos los sectores energéticos (transporte, industria, residencial/comercial y generación eléctrica). En todos estos sectores el gas juega o puede jugar un papel relevante. 

La Unión Europea está a la vanguardia de los esfuerzos internacionales en la lucha contra el cambio climático. Así, el Marco para Energía y Clima 2030, adoptado por el Consejo Europeo de la UE en octubre de 2014, obliga a una reducción de las emisiones de GEI para el año 2030 en al menos un 40% respecto a los niveles de 1990, y se establecen además objetivos adicionales a 2030 para alcanzar al menos un 27% de energías de origen renovable en el consumo energético final y una mejora en al menos un 27% de la eficiencia energética.

Así, la compañía ha estado trabajando durante el último año en el proyecto “Enagás 2040” con el objetivo de definir una estrategia de largo plazo que garantice el crecimiento futuro de Enagás en el contexto de la transición energética, posicionándonos con un modelo de negocio sostenible en el largo plazo, basado en la creación de valor para la sociedad en su conjunto y para nuestros accionistas. 

Para ello se ha llevado a cabo un análisis de varios escenarios energéticos con el que se ha pretendido no ya predecir el futuro, sino anticipar posibles desarrollos tecnológicos y normativos que puedan afectar a nuestro negocio. La modelización ha permitido, para cada escenario, estimar el mix energético óptimo desde el punto de vista de su eficiencia técnico-económica a largo plazo, a la vez que evaluar su impacto en las necesidades de desarrollo de infraestructuras gasistas y la sensibilidad del resultado a los principales factores que condicionan el mismo. En el proyecto han participado tanto expertos de áreas clave de Enagás como asesores externos a la compañía.

La principal conclusión de dicho análisis es que, en cualquier escenario plausible, la cadena del gas natural tiene una importante contribución en los consumos energéticos de los distintos sectores. 

  • El gas es y seguirá siendo la fuente de energía más competitiva y limpia para satisfacer las necesidades térmicas, garantizando la viabilidad económica de la industria local. 
  • El aprovechamiento de las inversiones ya realizadas en la cadena de gas natural en mercados estables y maduros aporta el respaldo y la flexibilidad necesarios para la seguridad, al mínimo coste, de un suministro eléctrico con alta penetración de renovables. 
  • En mercados dinámicos y con gran potencial de crecimiento de la demanda de energía, el gas permite atender al mismo tiempo las necesidades crecientes de servicios energéticos modernos y los compromisos de reducción de emisiones y de calidad del aire, permitiendo la integración de energías renovables. Para ello estos mercados requerirán importantes inversiones en infraestructuras gasistas. 
  • El gas natural tiene un alto potencial de crecimiento en el sector transporte, fundamentalmente de mercancías, rodado y marítimo, desplazando a combustibles altamente contaminantes en términos de SOx, NOx y partículas.

La materialización de dichas perspectivas positivas para el negocio de infraestructuras gasistas dependerá no obstante de un contexto económico y regulatorio favorable. En los próximos años será necesario estar atentos y adaptarse a los cambios que se anticipan: 

  • La transición energética es un proceso en el que los distintos países avanzarán a distinta velocidad en la descarbonización de sus economías, pero que en todo caso requiere de importantes inversiones en nuevas infraestructuras energéticas. 
  • El centro de gravedad de la inversión en infraestructuras gasistas se desplaza desde los mercados tradicionales de Enagás a nuevos mercados emergentes. 
  • Las regulaciones relativas a calidad del aire y contaminación local pueden suponer un importante elemento dinamizador de la transición energética al tiempo que constituyen una clara oportunidad para el gas, al desplazar de la matriz energética a los combustibles fósiles más contaminantes.

Derivado de las conclusiones del proyecto Enagás 2040, la compañía ha adoptado una serie de acciones en áreas clave para afrontar los retos que plantea la transición energética:

  • Seguimiento continuado de los principales indicadores de alerta temprana identificados para anticipar cambios que pueden influir en nuestro negocio principal. 
  • Demostrar las credenciales medioambientales del gas como fuente sostenible de energía y sus ventajas respecto de otras alternativas fósiles. 
  • En mercados estables o servidos, que no requieren de expansiones significativas de capacidad de suministro, promover la utilización de las infraestructuras gasistas existentes como red de seguridad y flexibilidad necesaria para un suministro progresivamente descarbonizado, y desarrollar un catálogo de servicios logísticos innovadores.
  • Aprovechar las oportunidades de crecimiento desde nuestras filiales internacionales en mercados dinámicos de gas que requieren de fuertes inversiones para cubrir sus crecientes demandas energéticas o para adaptar sus flujos de acuerdo a los nuevos desarrollos upstream.
  • Promover la innovación y el emprendimiento corporativo en nuevas áreas de crecimiento dentro de los mercados gasistas, y contemplar la diversificación de las fuentes de crecimiento a más largo plazo.