- En mi tiempo libre -

Revista Azul y Verde | Nº 37

La banda sonora de una vida

Si hay un lenguaje universal, que permite comunicarse más allá de las palabras, es el de la música. Este arte de conectar a las personas es, asimismo, intimista porque “transmite emociones que cada uno acoge de forma personal, sin juzgar ni ser juzgado”, enfatiza Jesús Julve

¿Qué es la música? Algunos podrían decir que consiste en combinar sonidos atendiendo a las leyes de la armonía, la melodía y el ritmo, pero para Jesús Julve, Técnico en el Centro Metrológico de Zaragoza, es mucho más. “Su magia consiste en que cada persona que escucha una pieza la hace suya, creando un sentimiento. Además, en mi caso concreto, cuando tengo que leer algún manual complejo, previamente estudio una partitura porque sé que me va a ayudar a concentrarme mejor”, asegura.

De esta forma, Jesús armoniza desde hace más de treinta años su trabajo en Enagás –actualmente en el Laboratorio de Contadores– con su gran pasión: la música, una afición que le ha acompañado a lo largo de toda su vida. Tal y como recuerda “siempre he tocado la guitarra, pero hace unos quince años decidí cambiar a un instrumento en el que hubiese tuberías, válvulas y pistones (quizás porque me siento fontanero de vocación). Fue así como comencé con la trompeta, luego me atrapó esa parte que tiene de fetiche, de aroma a novela negra, jazz y cine clásico”.

“Cuando tengo que leer algún manual complejo, previamente estudio una partitura porque sé que me va a ayudar a concentrarme mejor”

Sonido envolvente
La trompeta se caracteriza por un sonido envolvente y de potentes notas que sobresale en cualquier banda. Para Jesús la mayor dificultad de este instrumento pasa por “alcanzar los agudos y saber cómo y cuándo respirar. Por otro lado, los labios también sufren mucho y, además, es una ‘amante’ muy celosa porque, o la tocas todos los días, o deja de sonar. En definitiva, requiere mucha dedicación. A pesar de todo ello, merece la pena por su gran expresividad. Más allá de la perfección técnica, lo importante de la trompeta son los sentimientos que evoca”.

All that jazz
Si hay un género que haya sabido hacer suyo y sacar lo mejor de este instrumento es, sin duda, el jazz. Dentro de este, el bebop –el denominado jazz de seda– es el estilo favorito de Julve: “Surgió en la década de los 40 y es menos elaborado, pero más melodioso e individual. A sus intérpretes de aquella época los veo como los ‘Lord Byron’ del siglo XX”.

En la actualidad, Jesús está inmerso en la formación de una banda para tocar en pequeños locales de Zaragoza. “En el grupo somos un acordeonista diatónico, dos saxofonistas y yo. Nuestro repertorio está pensado para que guste a la gente que nos venga a escuchar, y el objetivo es pasarlo bien y crear buen ambiente”, apunta.

Y como soñar no cuesta nada, su ilusión sería subir al escenario con el virtuoso Wynton Marsalis, “un músico de Nueva Orleans muy especial, elegante, que lidera una banda impresionante. Le he visto en el festival de Marciac en Francia y tiene un directo tremendo”. Ojalá este sueño se cumpla.

tiempo libre

Poniendo nota

Una pieza para escuchar: ‘Round midnight, de Miles Davis y John Coltrane.

Una pieza para interpretar: Easy Living, versionada por Lee Morgan.

Trompetista favorito: Fabrizio Bosso.

Orquesta sinfónica o grupo de jazz: banda de jazz.

Rancheras o pasodobles: la ranchera con tequila lo tiene todo y es pura alegría. Para ponerse las pilas, el pasodoble.



Adquirir nuevas habilidades

Nunca es tarde para adquirir nuevos conocimientos. Aprender música, independientemente de la edad que tengas, reporta, además, numerosos beneficios:

Desarrolla actitudes como la planificación, la capacidad de atención y la concentración.

Si su práctica se hace en grupo ayuda a mejorar las relaciones sociales, el trabajo en equipo y el compromiso.

Refuerza la sensibilidad emocional y comunicativa.

Una de las capacidades que más se desarrolla es el razonamiento lógico-matemático y los mapas mentales.

Hace disfrutar.