- A fondo -

Revista Azul y Verde | Nº 37

La energía para una movilidad sostenible

En el camino emprendido hacia una economía descarbonizada y circular, sectores como el del transporte han de reinventarse para sustituir los combustibles tradicionales por otros más versátiles. Sin duda, en este proceso el gas natural es clave

A fondo

Mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones nocivas que provocan el calentamiento del planeta y el cambio climático es el reto al que se enfrentan organismos públicos, empresas y sociedad en general. Consciente de ello, instituciones como la Comisión Europea apuestan por la descarbonización de la economía, tomando medidas como el plan presentado recientemente para alcanzar la neutralidad climática en 2050.

En este proceso, uno de los sectores llamados a dar un paso el frente es el del transporte, ya que es el responsable del 13% de la contaminación atmosférica en Europa. De hecho, según el estudio ‘Our Vision for A Clean Planet for All: Industrial Transition’, solo los desplazamientos por carretera generan alrededor del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE, con el consecuente perjuicio tanto para la salud como para el entorno.

Mitigar estos efectos dañinos y lograr una movilidad más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, en la que nuevas opciones de combustible sustituyan a las tradicionales, se revela como un desafío alcanzable haciendo uso de alternativas como el gas natural. Esta energía de alto rendimiento, además de ser versátil y eficaz, permite reducir entre el 80 y el 90% las emisiones de NOx, entre un 20 y 30% las de CO2 y el 100% las de SOx y partículas.

El gas natural se configura como una alternativa de movilidad sostenible con futuro para el transporte pesado, marítimo y ferroviario



Por mar, ferrocarril y carretera
El gas natural es una opción compatible con las demandas de cualquier tipo de tráfico: marítimo, ferroviario o terrestre, ya que supone beneficios económicos y medioambientales.

En el caso del transporte marítimo, este emite, solo en España, una media anual de 1.541 toneladas de partículas, que se reducirían en un 95% con la utilización del gas natural licuado (GNL). Este dato sitúa a este combustible como la única opción realmente sostenible para este tipo de tráfico, ayudando a optimizar la calidad del aire en los entornos portuarios y contribuyendo a dar cumplimiento a la normativa medioambiental que se aplicará al transporte marítimo a partir de 2020. La futura legislación prevé que el límite de contenido de azufre en el combustible de uso marítimo será del 0,5%, de acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI) y la directiva europea 2016/802.

Para el sector ferroviario, uno de los más difíciles de electrificar, el gas natural representa igualmente una alternativa sostenible, pues es una tecnología ya madura y testada. Un claro ejemplo de ello es el éxito con el que se desarrolló la primera prueba de tracción ferroviaria de Europa, realizada en Asturias durante 2018. Un proyecto en el que Enagás aporta su conocimiento y experiencia en el desarrollo de las aplicaciones del uso del GNL.

Consiguiendo autonomías de hasta 500 km y con 85 gasineras abiertas y 50 en proyecto en España, la movilidad por carretera se beneficia también de las ventajas del gas natural, con vehículos más limpios, económicos y silenciosos que sus pares propulsados por los combustibles tradicionales. Su repostaje, similar al de los vehículos de gasolina y gasoil, resulta muy sencillo.

El uso del gas natural como combustible de vehículos ofrece una ventaja económica adicional, puesto que el coste por kilómetro resulta un 30% menor que el del diésel y un 50% menor que el de la gasolina.

Este conjunto de ventajas abre la puerta a que, a largo plazo, los gases renovables se conviertan en una solución real para la movilidad. De hecho, se prevé que, de cara a 2040, la cobertura con gas natural alcance al 40% de la flota de vehículos, aprovechando los beneficios del biometano, un gas al que se le augura un rol clave en la transición energética en la que Enagás está trabajando.

El papel de Enagás
Comprometida con la innovación, Enagás está apostando por el gas natural como combustible a través de distintos proyectos como CORE LNGas hive y HIVE2, iniciativas de intermodalidad en puertos que buscan garantizar la eficiencia y disponibilidad de esta energía en las operaciones logísticas de abastecimiento a barcos. En la misma línea, la compañía respalda la labor de startups como Gas2Move, surgida del programa Enagás Emprende, que ha sido distinguida por Gasnam con el premio a la movilidad sostenible.

En paralelo, y predicando con el ejemplo, Enagás ha puesto en marcha varias iniciativas destinadas a facilitar el uso de vehículos propulsados a gas por parte de sus profesionales. A través del Plan de Movilidad Sostenible, aquellos colaboradores que adquieran un vehículo nuevo propulsado por gas natural comprimido (GNC) obtienen una subvención de 1.500 euros, a los que se suman otros 1.500 euros para combustible.

Además, la compañía pone a disposición de sus profesionales la posibilidad de contratar, en modalidad de renting, vehículos alimentados por gas natural comprimido (GNC). La contratación puede llevarse a cabo de dos modos: mediante el programa de retribución flexible o a través de contratación directa, con el aval de Enagás. La subvención alcanza, como en el caso anterior, los 3.000 euros.

Además, para que los usuarios de estos vehículos no tengan problemas de repostaje, desde el pasado 26 de abril, se ha instalado una gasinera en el parking de la sede central de Madrid.

Las formas del gas natural

El gas natural que se emplea en transporte se presenta de dos modos:


Gas Natural Comprimido (GNC): se usa para alimentar los motores de automóviles, furgonetas o autobuses urbanos.



Gas Natural Licuado (GNL): es una alternativa realista para medios de transporte más pesados, tales como camiones, buques o trenes.